José Carlos Grey Molay, un républicano negro en Mauthausen
Carlos Greykey, cuyo nombre completo era Carlos José o José Carlos Grey Molay, nació en Barcelona en 1913. Sus padres procedían de Fernando Poo —actual isla de Bioko, en Guinea Ecuatorial—, que por entonces era una colonia española. De origen modesto, su madre se ganaba la vida limpiando edificios del acomodado barrio del Paseo de Gracia, mientras él lograba acceder a la universidad para estudiar medicina.
El golpe militar de 1936 y el inicio de la Guerra Civil Española truncaron sus estudios. Carlos se unió a las tropas republicanas, aunque se desconoce el lugar exacto donde combatió. Tras la derrota del bando republicano, como tantos otros soldados y civiles, buscó refugio en Francia. Allí fue internado en un campo de concentración, posiblemente el de Barcarès, en los Pirineos Orientales.
Más tarde fue integrado en la 29.ª Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE), asignada a la 56.ª región militar el 30 de abril de 1939. La compañía estaba destinada en la granja Bouy, dentro del campo de Mourmelon (Marne), y fue trasladada el 10 de octubre de ese mismo año a la granja Zuffall, cerca de Lorquin (Mosela), y posteriormente a Niederhaslach (Bajo Rin). Durante la invasión alemana, una parte de la CTE logró llegar al sur —al cuartel Pelet, en Toulouse—, pero la mayoría de sus miembros fueron hechos prisioneros, entre ellos Carlos, que acabaría en el campo de prisioneros (Frontstalag) de Belfort.

Tras un paso por el Stalag V C de Wildberg, en Alemania, fue trasladado el 7 de junio de 1941 al campo de concentración de Mauthausen, en Austria. Greykey recibió el número de prisionero 5124 y, como todos los republicanos españoles, fue identificado con un triángulo rojo con la letra “S” (de *Spanier*, “español” en alemán), color reservado a los presos políticos y militantes de izquierda, conocidos como *Rotspanier*. Carlos tenía entonces 28 años.
Nada más llegar al campo, los prisioneros fueron alineados desnudos en el llamado “patio de los garajes”. Allí, Carlos fue rápidamente distinguido entre los demás republicanos españoles por el color de su piel. Se cuenta que un capitán de las SS, sorprendido, le pasó un trapo por la cara para comprobar si realmente era negro.
—“¿Por qué eres negro?” —le preguntó el oficial.
—“Porque mi madre no me lavó bien…” —respondió él, en un alemán impecable y con el riesgo de ser ejecutado en el acto.
Al parecer, su dominio del idioma fue la razón por la que no fue enviado inmediatamente a la cámara de gas.
Juan de Diego, uno de los supervivientes de Mauthausen, declaró: «Los alemanes no estaban acostumbrados a ver personas de color. Vistieron a Carlos con un uniforme de la guardia real yugoslava, un traje rojo, para convertirlo en una especie de botones, como los que se veían en los hoteles. Un botones encargado de abrir la puerta y servir en la mesa».
Existen tres fotografías suyas con esos uniformes, tomadas por el fotógrafo de Mauthausen, Francisco Boix.

Según Mariano Constante, uno de los dirigentes de la organización comunista clandestina española en Mauthausen, los SS se divertían humillándolo, «pero eso le salvó la vida, porque en la cantera no habría sobrevivido mucho tiempo.»
Además del español, el catalán y el alemán, hablaba también inglés y francés, lo que le valió ser destinado a servir en la mesa del comandante del campo, Franz Ziereis. Posteriormente, fue encargado del guardarropa y la portería del club de oficiales de las SS. También trabajó como camarero durante la visita de Heinrich Himmler al campo en 1941. Ziereis presentó a Greykey al líder nazi como «un negro español que vivía en España, aunque su padre era caníbal y comía carne humana.».
Poco antes de que terminara la guerra, una “mala” respuesta le hizo perder su condición de prisionero privilegiado, y los oficiales decidieron prescindir de sus servicios. Sobrevivió gracias a la protección de sus compañeros españoles, que lo escondieron hasta la liberación del campo.
Tras la liberación del campo en 1945, como tantos otros refugiados españoles, Carlos no podía regresar a España, donde seguía vigente el régimen de Franco y solo le esperaban represalias. Regresó entonces a Francia, donde permaneció el resto de su vida. Allí se casó, tuvo hijos y fue naturalizado francés algunos años después.
Aunque participó inicialmente en las reuniones periódicas de antiguos deportados, con el tiempo dejó de asistir y se perdió su rastro. Se cree que se instaló en el departamento de Seine-Saint-Denis, posiblemente en La Courneuve.
Según el testimonio de su hija, trabajó como bailarín en un cabaré y, más tarde, como electricista. Desde 1977 hasta su muerte fue militante de la Alianza Nacional para la Restauración Democrática, un grupo opositor a la dictadura en Guinea Ecuatorial. Murió en Francia en 1982.
En 2023 se colocó una Stolpersteine en Barcelona, en el número 3 de la calle Atenas, donde vivió Carlos Greykey, el republicano español negro de Mauthausen.
