Lanzamiento del sitio CTE 39-40
Iniciado en 2006 dentro de una página web dedicada a la historia y a las cartas de mi abuelo paterno a su familia (Cartas del Exilio), en forma de un subconjunto (En marge), la investigación sobre los españoles dentro de las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE) no debía abarcar más que la 11.ª CTE, en la que estuvieron mi abuelo y mi tío Juan, y ello únicamente para obtener los nombres de sus 250 compañeros, ya que por mi parte solo disponía de una cincuentena de nombres y de algunas fotos de grupo.
Al buscar en Internet a comienzos de los años 2000 me di cuenta muy pronto de que no era el único que investigaba, tanto en Francia como en España, y de que los datos estaban dispersos por todas partes y el acceso a los archivos resultaba relativamente complicado.
Gracias al sitio Espagne au cœur, que el desaparecido Charles Farreny había puesto en marcha en 1999 y que fue para muchos el lugar donde publicar un anuncio de búsqueda, responder a él o aportar precisiones sobre un recorrido, todo eso fue posible. Entre esos mensajes había informaciones sobre las CTE que empecé a compilar en una hoja de cálculo.
Veinte años más tarde me encuentro con más de 16 000 referencias y con este nuevo sitio. Su objetivo es ayudarme a gestionar unos datos cada vez más numerosos y, sobre todo, atender las solicitudes de información, igualmente numerosas.
Desde Francia o desde España, mis corresponsales, de todas las edades y de todos los ámbitos, buscan precisiones, recorridos, accesos a archivos.
Son hijos, hijas, nietos y nietas de quienes vivieron la Retirada, universitarios, estudiantes, asociaciones memoriales, personas que de pronto, más de 80 años después, descubren el itinerario de un antepasado que fue ocultado, escondido tras el silencio o una mentira. Son personas que intentan hacer su duelo, para sí mismas, para otra persona, por alguien desaparecido en tierra extranjera, para comprender.
Sobre todo para comprender.
Y se ha vuelto también urgente hacerlo en esta época nuestra que vuelve a los espectros de un tiempo antiguo, a valores de regresión, de prohibiciones, de odios y de miedos.
Mis corresponsales, con sus iniciativas, me dan algunos motivos para esperar en un mundo mejor y en una «verdad» histórica basada no en prejuicios, sino en hechos, documentos e intercambios.
Han hecho falta más de dos años de trabajo para recompilar y volver a verificar el enorme cúmulo de informaciones que tenía y volcarlo en esta base de datos y en esta página web, que nunca habría visto la luz sin el talento y el acompañamiento paciente y benevolente de Élea Sanz y de Sonia Margollé, que la han construido.
Queda trabajo por hacer, sé que la base está incompleta y que así seguirá, debido a la dispersión o desaparición de los datos, con errores en algunos puntos y seguramente con duplicados.
Pero tiene la ventaja de existir y de ser un punto de partida hacia otras posibilidades.
Lo mismo ocurre con los enlaces proporcionados, que se irán mejorando con el paso de los días, de los meses y, espero, de muchos años.
La investigación histórica es una carrera de fondo, no de velocidad, y pese a los 86 años que nos separan de los trágicos acontecimientos de la Retirada, la experiencia me ha enseñado que siempre es posible encontrar una pista, un documento, una historia humana.
Este trabajo, iniciado en solitario, nunca habría podido llegar a ser lo que es hoy sin la ayuda y el apoyo de hombres y mujeres, de asociaciones y de instituciones, demasiado numerosos como para ser mencionados aquí, pero sé que ellos y ellas se reconocerán.
Esta página también es suya y se lo agradezco, porque han realizado un trabajo fantástico.
Alban Sanz
Enero de 2026